Cueva de Anes y camino de Orden                              


Este circuito sigue un sendero local municipal hasta Ordèn y luego, para volver a Bellver, la carretera local y un atajo a la derecha en el descenso a Cal Codolet. Descubriremos uno de los sectores más ásperos pero a la vez más interesantes de la Cerdanya: la solana de Bellver. A través de parajes calcáreos carstificados, apreciaremos la huella del hombre: tramos empedrados, muros de piedra, minas de manganeso, terrazas de cultivos... La cueva de Anes es la segunda más importante de la comarca. Tiene una longitud de 385 m y se puede recorrer sin demasiados problemas.

Salida: Oficina de Turismo (plaza de Sant Roc)
Horario: 3.30 h (0.45 h más para ver la cueva de Anes)
Desnivel: 495 m
Dificultad: **
Época recomendada: todo el año (siempre que no haya nieve en la zona)
Salimos de la Oficina de Turismo (1.020 m) por la avenida Pere Sicart. Cruzamos el Segre y (con mucha precaución) la N-260. Andamos por la calle de los Pirineos, donde vemos las primeras señales de pintura blanca y verde. Encontramos un sendero al principio desdibujado, a la derecha, que sube por el Serrat de Cardils y rodea la montaña. Fijándonos en las marcas, atravesamos el torrente Corner o de las Gralles (Grajos), casi siempre seco. Tenemos a la derecha las ruinas de un antiguo polvorín. El camino continúa cerca de un margen de piedra y enlaza con otro que viene de la carretera. Lo seguimos hacia la derecha. Enseguida gana altura, por un terreno con bojes, enebros, aliagas y plantas aromáticas (sobre todo tomillo, espliego, ajedrea y orégano) y alcanza la pista vieja de Anes. Más arriba la cortamos por atajos indicados. Destacan a la derecha las Roques Roges y a la izquierda un encinar de carrasca, el más desarrollado de la Cerdanya. Pasada una cerca vemos también a la izquierda el sendero de la cueva de Anes. Lo seguimos y en pocos minutos de descenso estamos en la entrada (1.320 m, 1 h). El itinerario clásico sigue la galería principal. Después de un paso estrecho con una reja de hierro viene la parte más bonita. Al final hay un pozo peligroso que tenemos que bordear con atención (cuerda para amarrarse). En 45 min podemos recorrer bien la cavidad.

Volvemos a la pista vieja y la seguimos hasta la casa de Anes (1.355 m, 1.25 h), emplazada en un ancho collado en plena solana de Bellver. El sendero local municipal deja la pista de Orèn y Prullans a la izquierda y pasa cerca de la iglesia románica de Sant Mamet (San Mamerto). A continuación va a buscar el valle pon donde baja el torrente de Ulldebou (Ojo de Buey). A media ladera pasamos por una serie de terrazas construidas para evitar la erosión de los reducidos cultivos que protegían. Más adelante, entre vegetación de ribera, cruzamos el curso de agua y ganamos más altura en lazadas. Así llegamos a Ordèn (1.490 m, 2 h), pueblecillo con una fuente y la curiosa iglesia románica de Santa Maria, muy pequeña. Vale la pena pasear por la calle principal, bastante pintoresca. Si nos animamos podemos subir, primero por la carretera local y luego por un viejo camino a la derecha, al cercano Talltendre (a 15 min), con su iglesia románica de Sant Iscle i Santa Victòria (San Acisclo y Santa Victoria). Esta población da nombre a los sabrosos nabos de Talltendre, bien conocidos en el aspecto gastronómico y que hoy son una denominación de origen de nuestra comarca. Si lo hemos previsto podríamos seguir otro sendero local municipal y hacer una travesía hasta Cortàs o Éller (ver el itinerario 5).

Para volver a Bellver seguimos la carretera local, que sube unos metros y atraviesa la meseta del Tossal Ras (1.510 m, 2.10 h), con un panorama extenso de la Batllia y gran parte de la Cerdanya. Una pista a la izquierda lleva a unas antiguas minas de manganeso (atención, en caso de ir, porque se encuentran en estado precario) y otra, un poco más abajo y después de unas lazadas, a una cantera de caliza griotte, de tonalidad rojiza y muy apreciada en la construcción. En la Cerdanya se la conoce popularmente como “marbre d’Isòvol” (mármol de Isòvol). Cuando la carretera toma clara dirección este y no describe más lazadas, encontramos a la derecha un atajo que desciende claramente a una casa que vemos bastante más abajo: Cal Codolet. Dejando a la izquierda una cumbre rocosa característica, la Roca Punxenta, descendemos por ese camino, al principio de fuerte pendiente y desdibujado pero al cabo de poco marcado y más suave, hasta Cal Codolet (1.110 m, 3 h). Aunque abandonada, esta casa conserva todavía buena parte de su belleza. Vale la pena dedicar unos 5 min a la corta ascensión al Serrat Rodó (1.153 m), con “senyera” (bandera catalana) en la cumbre y buen panorama. Nuevos atajos nos dejan casi en Bellver. Enlazamos con la N-260 cerca del Hotel Bellavista. Cruzamos otra vez (y con la misma precaución que antes e incluso más según la hora) la transitada carretera nacional, a continuación el Segre y volvemos a la plaza de Sant Roc (3.15 h).


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