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Este circuito sigue un sendero local municipal hasta Ordèn y luego, para volver a Bellver, la carretera local y un atajo a la derecha en el descenso a Cal Codolet. Descubriremos uno de los sectores más ásperos pero a la vez más interesantes de la Cerdanya: la solana de Bellver. A través de parajes calcáreos carstificados, apreciaremos la huella del hombre: tramos empedrados, muros de piedra, minas de manganeso, terrazas de cultivos... La cueva de Anes es la segunda más importante de la comarca. Tiene una longitud de 385 m y se puede recorrer sin demasiados problemas. Salida: Oficina de Turismo (plaza de Sant Roc) Horario: 3.30 h (0.45 h más para ver la cueva de Anes) Desnivel: 495 m Dificultad: ** Época recomendada: todo el año (siempre que no haya nieve en la zona)
Volvemos a la pista vieja y la seguimos hasta la casa de Anes (1.355 m, 1.25 h), emplazada en un ancho collado en plena solana de Bellver. El sendero local municipal deja la pista de Orèn y Prullans a la izquierda y pasa cerca de la iglesia románica de Sant Mamet (San Mamerto). A continuación va a buscar el valle pon donde baja el torrente de Ulldebou (Ojo de Buey). A media ladera pasamos por una serie de terrazas construidas para evitar la erosión de los reducidos cultivos que protegían. Más adelante, entre vegetación de ribera, cruzamos el curso de agua y ganamos más altura en lazadas. Así llegamos a Ordèn (1.490 m, 2 h), pueblecillo con una fuente y la curiosa iglesia románica de Santa Maria, muy pequeña. Vale la pena pasear por la calle principal, bastante pintoresca. Si nos animamos podemos subir, primero por la carretera local y luego por un viejo camino a la derecha, al cercano Talltendre (a 15 min), con su iglesia románica de Sant Iscle i Santa Victòria (San Acisclo y Santa Victoria). Esta población da nombre a los sabrosos nabos de Talltendre, bien conocidos en el aspecto gastronómico y que hoy son una denominación de origen de nuestra comarca. Si lo hemos previsto podríamos seguir otro sendero local municipal y hacer una travesía hasta Cortàs o Éller (ver el itinerario 5). Para volver a Bellver seguimos la carretera local, que sube unos metros y atraviesa la meseta del Tossal Ras (1.510 m, 2.10 h), con un panorama extenso de la Batllia y gran parte de la Cerdanya. Una pista a la izquierda lleva a unas antiguas minas de manganeso (atención, en caso de ir, porque se encuentran en estado precario) y otra, un poco más abajo y después de unas lazadas, a una cantera de caliza griotte, de tonalidad rojiza y muy apreciada en la construcción. En la Cerdanya se la conoce popularmente como “marbre d’Isòvol” (mármol de Isòvol). Cuando la carretera toma clara dirección este y no describe más lazadas, encontramos a la derecha un atajo que desciende claramente a una casa que vemos bastante más abajo: Cal Codolet. Dejando a la izquierda una cumbre rocosa característica, la Roca Punxenta, descendemos por ese camino, al principio de fuerte pendiente y desdibujado pero al cabo de poco marcado y más suave, hasta Cal Codolet (1.110 m, 3 h). Aunque abandonada, esta casa conserva todavía buena parte de su belleza. Vale la pena dedicar unos 5 min a la corta ascensión al Serrat Rodó (1.153 m), con “senyera” (bandera catalana) en la cumbre y buen panorama. Nuevos atajos nos dejan casi en Bellver. Enlazamos con la N-260 cerca del Hotel Bellavista. Cruzamos otra vez (y con la misma precaución que antes e incluso más según la hora) la transitada carretera nacional, a continuación el Segre y volvemos a la plaza de Sant Roc (3.15 h). |
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