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Al sur de Bor, dentro del Parque Natural del Cadí-Moixeró, hay un camino que sube entre bosques frondosos desde la meseta de la Cogulera, por el Serrat de la Quera, hasta el Mirador y el Collet de Font Freda. Gracias al paso de ganado, ganaderos y algún excursionista, este camino, llamado de las Manrades, todavía se conserva. Es una suerte, pues se encuentra cerca de la Carrassera, rastra por donde hacían bajar troncos. Como por el Collet de Font Freda pasa la pista que va de Riu de Cerdanya al collado de Pendís, es fácil que nos vengar a buscar aquí en automóvil. Al mismo tiempo, este recorrido se puede considerar una variante más del GR-107 o Camí dels Bons Homes para hacer la travesía de Bellver a Bagà. También podemos volver a Bor siguiendo el GR-107-3 (ver el itinerario 13) a la inversa por los Empedrats y el collado de la Peguera. Salida: en Bellver, seguimos la avenida de la Cerdanya y la carretera LP-4033 en dirección a la C-16. A 1 km del pueblo encontramos una desviación a la derecha para ir a Bor, Pedra y Riu de Cerdanya. La seguimos hasta la plaza de Bor (3 km), una de las más grandes de la Cerdanya. Horario: 4.15 h (ir y volver) Desnivel: 2 m Dificultad: ** Época recomendable: de abril a noviembre
Perdemos algo de altura para ir a la Collada, paso accesible por ambas vertientes. En este punto tenemos que prestar atención para no desorientarnos. Sin bajar más, seguimos un sendero poco marcado que va a buscar, por la izquierda y entre bojes, el lecho del torrente que hay delante. Aquí empieza la Carrassera, que iremos cruzando por medio de las lazadas del camino de las Manrades. Pese que en algún momento parece que se pierda, si nos fijamos comprobaremos que continúa hacia arriba. Al cabo de un rato vemos una roca a la izquierda: es el Roc de la Mare de Déu (Roque de la Madre de Dios). Antes se hacía una oración a la Virgen de Talló, ya que de subida se dejaba de ver la iglesia de ese pueblo y de bajada es donde se descubría. Unos se encomendaban a ella para que los protegiera (pensemos que en la montaña había animales salvajes peligrosos y bandoleros) y otros le daban gracias porque se consideraban salvados. Después encontramos una cerca de alambre y el camino, más definido, gira a la izquierda. Hemos llegado a la Malesa. Detrás de este tramo aún emboscado alcanzamos un claro en la parte superior del Serrat de la Quera: los Pedrons (1.550 m, 1.50 h). Estamos en el final (o mejor el principio) de la Carrassera. Una pista forestal lleva a las Ovelles Mortes (Ovejas Muertas), nuevo claro entre abetos, pinos silvestres y serbales. En una desviación tomamos la pista de la derecha, que más arriba gira a la izquierda, se hace llana y bordea el raso de la Devesa, sobre la cual está al Mirador. Podemos llegar a él por un sendero a la derecha, ya muy cerca del Collet de Font Freda. El Mirador (1.732 m, 2.15 h) es un digno complemento de la excursión, con una vista panorámica extensa del llano ceretano y las montañas del norte. Una pista baja, por inclinación moderada, al Collet de Font Freda (1.707 m, 2.30 h), que cruza la pista que viene de Riu de Cerdanya. Vemos las marcas blancas y rojas del GR-107-3, variante del Camí dels Bons Homes (ver el itinerario 13). Tenemos la Font Freda (Fuente Fría) a pocos minutos a la derecha siguiendo ese mismo camino. Si no hemos previsto hacer ninguna travesía o que nos vengan a buscar en coche, volvemos a Bor (1.45 h desde donde estamos) por donde hemos venido. |
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