La Carbassa por Éller                              


La ascensión a la Carbassa desde Éller es tan sólo un poco más larga que por Talltendre, pero de una belleza excepcional. No hay ningún tramo de subida fuerte, a pesar del desnivel, y es muy recomendable para hacer en invierno con raquetas de nieve o esquís, pues su riesgo de aludes, si no nos apartamos del itinerario, es mínimo. Más de la mitad del recorrido va por los bosques de Narcalís y Meranges. Saldremos de ellos en el prado de Olopte para alcanzar las mesetas superiores y llegar por este lado a las dos cumbres de la montaña, miradores extraordinarios de la Cerdanya.

Salida: en Bellver, seguimos la N-260 en dirección a Puigcerdà. A 1,2 km encontramos una desviación (indicador) a la izquierda. La carretera local gana altura en lazadas y nos lleva a Cortàs y Éller. Sin entrar (queda a la derecha), vamos por la pista de tierra que se dirige a Meranges y en la primera desviación a la izquierda, a unos 700 m del pueblo, aparcamos el automóvil (7,5 km).
Horario: 6.30 h (ir y volver)
Desnivel: 1.231 m
Dificultad: ****
Época recomendada: todo el año (en invierno con material y equipo adecuados)
Seguimos la pista a la izquierda (1.480 m), que pasa al lado del depósito de agua de Éller. Dejamos a derecha e izquierda otras desviaciones que llevan a los prados del contorno. La pista es de inclinación suave, pero constante. Es posible que encontremos una cerca de alambre. Más adelante aumenta un poco la inclinación y llegamos al final de la pista (1.590 m, 0.20 h). Tenemos a la izquierda, a pocos pasos, la captación de aguas de Éller. En la misma dirección que seguíamos sale un camino que penetra en el bosque de Narcalís, con ejemplares de pino silvestre que tienen barbas de capuchino (líquenes peculiares que crecen en lugares umbríos) en las ramas. La pendiente sigue siendo suave. Después de un tramo de bosque frondoso superamos un pequeño escalón y encontramos un sector desforestado. Se trata de una carrassera, por donde hacían bajar troncos y que antes se conocía como “El Callejón” por los leñadores. A partir de aquí hay que prestar atención, pues el sendero se pierde algo. Fijémonos en la dirección que señala un mojón de piedras: es la que tenemos que seguir. Este espacio indefinido dura poco, porque a unos 100 m, ya en el municipio de Meranges, enlaza con la pista que viene del Pla de Campllong (1.740 m, 0.45 h).

Seguimos la pista, que describe una lazada, hacia la izquierda. La inclinación es muy suave. Cruzamos un torrente. Vemos delante, al fondo, el Bony del Manyer. No tardamos en descubrir un camino a la izquierda (1.780 m, 1 h). Vamos por él. Al principio la pendiente es pronunciada, pero más arriba se suaviza. El camino cruza una acequia y se decanta hacia la derecha, por el bosque de Meranges. Llegados a un claro se convierte en poco definido y se ramifica, pero no hay pérdida porque no muy lejos volvemos a encontrar una rama de la pista anterior (1.980 m, 1.30 h). Es la que viene de la Roca Escorxada. La seguimos hacia la derecha, por inclinación casi imperceptible. Así llegamos a un gran claro después del cual la pista empieza a bajar. Estamos en el Pla de Matons (2.000 m, 1.45 h), paraje muy acogedor en medio del bosque. Dejamos la pista y vamos por un sendero a la izquierda que sube por otro sector desforestado. Fijémonos en la emboscada cresta que tenemos delante. Desdibujado por el paso del ganado, es posible que este sendero también se ramifique; de una manera o de otra, sin embargo, alcanzamos la cresta, desde donde dominamos la vertiente del pequeño valle del torrente de Pasdéller y buena parte de la solana de Bellver. Seguimos la cresta hacia la derecha. El bosque se va aclarando y en el prado de Olopte (2.250 m, 2.15 h), después de un nuevo escalón, acaba desapareciendo. El panorama de Valltova, con el Puigpedrós al fondo, es formidable.

Hace rato que hemos encontrado una larga cerca para el ganado. Es un buen punto de referencia, sobre todo en caso de niebla. Las estacas de madera nos indican claramente el camino. Subimos por prados y pequeños escalones, cada vez más pedregosos, a una antecima que bordeamos por la derecha y a continuación otra que, si queremos, también podemos evitar por el mismo lado. Es el Turó de Clots (2.550 m, 3 h), en el extremo meridional de una meseta. Sólo los queda seguir el itinerario 17 hasta el vértice geodésico de la Carbassa (2.738 m, 3.0 h) y la cumbre norte (2.741 m, 3.30 h). Si no hemos previsto hacer alguna travesía o recorrido alternativo, volvemos por donde hemos venido (3 h). Una buena opción es bajar a Talltendre (ver el itinerario 17), donde nos pueden venir a buscar, aunque desde aquí también podríamos ir a Éller siguiendo una parte del itinerario 5. Otra es continuar por la fácil cresta hacia el Bony del Manyer (a 1 h de donde estamos) y volver por el itinerario 13 a Malniu o al Pla de Campllong.


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