El Bony del Manyer por el lago de Can Colomer                              


La manera más fácil de llegar al techo del término municipal de Bellver de Cerdanya es por Malniu y Engorgs, siguiendo el itinerario 13. Por el valle de la Llosa y el río de Calm Colomer resulta más duro debido al desnivel y un sendero a veces es indefinido, sobre todo al final. Pero esta ascensión es de una gran belleza, una de las más atractivas que podemos hacer en la comarca, con el aliciente de pasar por el lago de Calm Colomer, el único que tenemos en nuestro municipio.

Salida: en Bellver, seguimos la N-260 en dirección a la Seu d’Urgell. Saliendo de Martinet, giramos a la derecha por la LV-4036 hacia Lles. Pasamos por el balneario de Senillers y la desviación de Músser, que no seguimos. Pasamos también por Travesseres y más arriba la desviación de Arànser, que tampoco seguimos. Cuando estamos en Lles, cruzamos el pueblo y encontramos a la derecha una nueva desviación. Vamos por ella. Esta estrecha carretera local, asfaltada, lleva a Viliella (20,2 km). A partir de aquí tenemos que continuar por una pista de tierra, apta para automóviles, hasta las proximidades de Cal Jan de la Llosa (3 km). Unos 100 m antes de esa casa podemos dejar el coche.
Horario: 6.30 h (ir y volver)
Desnivel: 1.191 m
Dificultad: ****
Época recomendada: de junio a octubre (con nieve hay que llevar material y equipo adecuados)
Cal Jan de la Llosa (1.610 m) es una pintoresca masía de firmes paredes de granito. Iniciamos el recorrido por un camino empedrado que pasa entre esa casa y la de Cal Diligent. A continuación baja a cruzar el río de la Llosa por un puente de piedra. Tenemos una cascada a la izquierda. Poco después enlazamos con una pista que viene de Coborriu de la Llosa, por donde va el GR-107 o Camí dels Bons Homes (marcas blancas y rojas). Vamos por esta pista hacia la izquierda. Superamos un escalón de rocas aborregadas (pulidas debido al peso del hielo de la profunda lengua glaciar que recorrió, durante unos 30.000 años, este valle) sobre el cual están las ruinas del castillo de la Llosa (fortaleza medieval estratégica) con la ermita de la Mare de Déu dels Àngels. Encontramos una barrera que impide la entrada a los vehículos no autorizados (el valle es de propiedad privada). Por inclinación pronunciada, la pista alcanza un llano cerca del castillo. Nos rodea una pineda de pino negro con serbales (besurts en la Cerdanya), avellanos y abedules (beços en la Cerdanya). Más adelante la inclinación se modera y llegamos a la Farga. Apenas quedan unos restos de esa fragua. No tardamos en estar en un gran llano atravesado por el río de Calm Colomer, afluente del de la Llosa. De momento no dejamos la pista, que hace unas lazadas a la derecha para superar un segundo escalón. En la última curva antes de ese escalón (fijémonos), teniendo el río de Calm Colomer a unos 50 m a la derecha, vemos un mojón de piedras y un sendero empinado que se adentra en el bosque (1.749 m, 0.50 h).

Seguimos este sendero. Al principio sube entre pinos negros sin acercarse al río de Calm Colomer. Fijándonos en su trazo, algo perdedor, y algunos mojones de piedras, ganamos altura rápidamente. Ascensión dura y constante por el bosque. Cuando salimos de él, llegamos a un claro con un pequeño cerro a la derecha (2.190 m, 1.45 h), mientras el río, siempre a nuestra derecha, lo tenemos casi al lado. Este río es el que marca el límite entre los términos municipales de Lles y Bellver de Cerdanya. A partir de aquí la inclinación se atenúa y disfrutamos del paisaje, con la Carbassa y el Roc Negre casi delante nuestro. El valle que seguimos es sinuoso, muy bonito. Describe primero una curva a la izquierda, con un camino ya más definido. No tenemos que atravesar en ningún momento el río. Más arriba, el pie del Roc Lliçà, el valle gira a la derecha. El sendero pasa por unos pastos y supera un escalón tras el cual descubrimos el lago de Calm Colomer (2.585 m, 2.45 h), en un paraje de una soledad que casi se puede palpar con las manos. Este lago tiene una forma que recuerda el continente de América del Sur. Lo bordeamos por la derecha y nos dirigimos a la base de unas pedreras esquistosas donde el camino es indefinido. La ascensión, no obstante, resulta evidente: tenemos que ir a buscar el paso situado inmediatamente a la derecha de la cumbre principal del Bony del Manyer. Dura ascensión por el pedregal hasta el collado de la cresta. Cuando estamos allí, unos minutos de trepada fácil nos llevan a la granítica cumbre del Bony del Manyer (2.809 m, 3.30 h). Buen panorama de Engorgs y el valle de Meranges. Volvemos al collado y por la cresta, sin dificultades, alcanzamos la esquistosa cumbre sur (2.801 m, 3.45 h), con mejores perspectivas aún de la Cerdanya y que parece más elevada que la anterior. Si no hemos previsto hacer alguna travesía (podemos continuar por el itinerario 13 hasta Malniu o al Pla de Campllong) o recorrido alternativo, volvemos por donde hemos venido (2.45 h).


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